El enfoque metodológico de este programa consiste en estimular el interés de los niños hacia el mundo natural, en despertar la curiosidad y buscar siempre, un nuevo conocimiento.
En el cuarto y quinto años de vida, la educadora debe estimular al niño a interactuar con ese mundo que le interesa. El debe ser quien observe, actúe, explore, descubra, establezca relaciones, y paulatinamente llegue a sus propias conclusiones, gracias a la adecuada organización de la actividad y la guía de la educadora.
Para el tratamiento de los contenidos de mundo natural la educadora cuenta con una frecuencia quincenal. Al seleccionar el momento en que se va a dar determinado contenido a los niños, ella debe tener en cuenta que el fenómeno natural debe estar presente, siempre que sea posible. Es por eso que se sugiere aprovechar cualquier ocasión del día que resulte propicia para realizar las observaciones, hacer algún experimento, etcétera.
Deben utilizarse los horarios de la guardia en la naturaleza, el trabajo en el huerto y la relación con actividades programadas de otras áreas como son: vida social, educación plástica, lengua materna, nociones elementales de matemática, entre otras. La educadora deber determinar el tiempo a dedicar a cada contenido programático. Además, podrá organizar varias actividades para un mismo contenido.
Al seleccionar los procedimientos metodológicos para abordar los contenidos de esta área se debe tener presente, en primer lugar, que el objetivo principal que se persigue en este ciclo es enriquecer las vivencias de los niños, por eso al planificar las actividades se procurar que estos contacten, lo más directamente posible, con el fenómeno que se analiza, lo observe, se asombre, medite sobre él, pueda explorarlo con ayuda de los órganos de los sentidos, pregunte y exponga sus ideas. Se debe ser muy receptivo a las inquietudes e interrogantes que los niños del grupo tengan acerca de los fenómenos naturales y utilizarlos para fomentar la curiosidad y la exploración por parte de estos.
Las representaciones que se forman en los niños acerca del mundo circundante dependen en gran medida del modo en que ellos ven los objetos y fenómenos. De ah! que la observación se convierta en un procedimiento rector en el enfoque metodológico del área.
La observación y la percepción tienen una base fisiológica común. Con apoyo en la percepción se reflejan las características concretas externas de los objetos y fenómenos. La observación es un proceso que puede alcanzar límites más amplios, ya que puede reflejar además, las vinculaciones y dependencias que existen entre los objetos, sus regularidades generales y relaciones internas. Esto es posible porque durante este proceso de observación interviene no sólo la percepción, sino el pensamiento y el lenguaje.
La percepción del objeto sin un suficiente trabajo del pensamiento puede conducir a deducciones casuales y superficiales.
Por otra parte, el éxito de la observación depende en grado considerable de la orientación de la atención hacia aquellos aspectos del objeto o fenómeno que deben ser captados como elementos importantes así el lenguaje debe ejercer una función orientadora.
La educadora al planificar la observación debe tener presente las características específicas de estos procesos en la etapa preescolar. Como es conocido, cuando el objeto observado por los niños es muy novedoso para estos o de gran interés, como es el caso de los seres vivos, en los primeros momentos de interacción con el objeto se crea en el cerebro un potente foco de excitación, que los mantiene abstraídos por la percepción directa y las preguntas del adulto son imperceptibles para ellos.
De ah! que se recomienda en esos casos presentar a los niños dichos objetos o seres vivos con antelación a la actividad programada, de manera que puedan observarlos libremente, aproximarse, interactuar con ellos y formarse para sí su propia impresión del objeto. con posterioridad durante la actividad programada, los niños logran una mejor orientación de su atención hacia el sistema de preguntas preparado por la maestra, lo cual permite una observación más efectiva del objeto en cuestión.
El sistema de preguntas lo confecciona la educadora a partir de los objetivos del programa. Debe tener en cuenta los conocimientos y vivencias previos que poseen los niños y las características concretas del objeto o fenómeno que se debe analizar. Debe propiciarse que se hagan evidentes en el proceso de observación las características y relaciones que deben ser captados por los niños.
Otro procedimiento metodológico importante es la comparación. Los niños podrán observar más de un objeto en cuanto a determinados aspectos, para encontrar semejanzas y diferencias entre ellos.
A partir de los principios metodológicos expuestos, la educadora podr crear las condiciones didácticas que considere necesarias en cada actividad para cumplir los objetivos del área, según su creatividad, materiales disponibles y experiencia pedagógica.
A continuación ponemos a su disposición algunas sugerencias para el tratamiento de los contenidos del área.
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